El Impuesto sobre el Patrimonio en España es un impuesto anual, que se paga sobre el valor neto total de su patrimonio a 31 de diciembre. Se entiende por valor neto total: El conjunto de bienes y derechos de contenido económico cuya titularidad corresponde a una persona física deducidas las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como las deudas y obligaciones personales.

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Las personas obligadas a presentar el modelo de declaración del Impuesto sobre el Patrimonio en España tendrán del 30 de abril al 30 de junio de cada año, coincidiendo con el periodo impositivo del IRPF.
El IP es un impuesto estrictamente individual, por lo que un matrimonio deberá presentar un modelo cada uno y por ejemplo la titularidad de los bienes y derechos que sean comunes a ambos, se atribuirá por mitad a cada uno de ellos. El impreso a remitir es el formulario 714.
Tenga en cuenta que los tipos impositivos, el ámbito de aplicación y las bonificaciones pueden cambiar y le aconsejamos que se asesore profesionalmente con Asesores fiscales que puedan ocuparse del Impuesto sobre el Patrimonio por usted.
El patrimonio neto de un contribuyente se calcula sumando el valor neto de todos sus bienes, valorados según reglas específicas para cada tipo (por ejemplo, las viviendas por el valor más alto entre varios criterios, las cuentas bancarias por el saldo más alto entre dos fechas). Una vez aplicadas las deducciones, se calcula el Impuesto sobre el Patrimonio, que es progresivo: a mayor patrimonio, mayor impuesto.
En España, el tipo impositivo oscila entre el 0,20% y el 3,50% a nivel nacional, mientras que en la Comunidad Valenciana oscila entre el 0,25% y el 3,5
Algunos bienes están exentos del Impuesto sobre el Patrimonio y, aunque no son muchos, es importante tenerlos en cuenta antes de realizar cualquier compra o inversión, ya que pueden ayudar a reducir la base imponible y, por tanto, la cantidad a pagar.
Además de considerar estos bienes exentos, existe una estrategia más avanzada y eficaz para reducir la carga fiscal: la reestructuración de las inversiones. Consiste en reorganizar los activos para que se beneficien de una disposición específica de la legislación española. Según esta norma, la suma del Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) no puede superar el 60 % de la suma de las bases imponibles del IRPF general y del ahorro.
Este límite se aplica exclusivamente a los contribuyentes sujetos a la obligación tributaria del IRPF (es decir, residentes fiscales en España), y representa una importante oportunidad para la planificación estratégica de las inversiones. Estructurando adecuadamente el patrimonio dentro del marco legal, es posible reducir significativamente el coste del Impuesto sobre el Patrimonio.
El Impuesto Temporal de Solidaridad sobre las Grandes Fortunas es un tributo directo, individual y complementario del Impuesto sobre el Patrimonio, que grava el patrimonio neto de las personas físicas cuyo valor sea superior a 3.000.000 de euros, en los términos previstos en este artículo.
A efectos de este impuesto, el patrimonio neto de una persona física estará constituido por el conjunto de bienes y derechos de contenido económico de los que sea titular, deducidas las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como las deudas y obligaciones personales de las que sea responsable.
Regulado por la Ley 38/2022 de 27 de diciembre.
Se trata de un impuesto estatal temporal para los años 2023 y 2024.
Vence el 31 de diciembre de ambos años y se presenta entre el 1 y el 31 de julio.
Para evitar la doble imposición, los contribuyentes del Impuesto de Solidaridad sólo tributan por la parte de su patrimonio que no haya sido gravada por su Comunidad Autónoma en el Impuesto sobre el Patrimonio. Así, al Impuesto de Solidaridad sobre las Grandes Fortunas se le aplica una deducción del importe pagado en el Impuesto sobre el Patrimonio. Es decir, el importe pagado en el Impuesto sobre el Patrimonio se deduce del pago de este nuevo impuesto.
El Impuesto Temporal de Solidaridad sobre las Grandes Fortunas se aplicará en todo el territorio español, sin perjuicio de los regímenes tributarios vigentes en los Territorios Históricos del País Vasco y de la Comunidad Foral de Navarra, respectivamente, y de lo dispuesto en los tratados o convenios internacionales que hayan pasado a formar parte del ordenamiento jurídico interno.
| Base neta - Hasta euros | Cuota - Euros | Base neta restante - Hasta euros | Base neta - Hasta euros |
| 0.00 | 0.00 | 3,000,000.00 | 0.00 |
| 3,000,000.00 | 0.00 | 2,347,998.03 | 1.7 |
| 5,347,998.03 | 39,915.97 | 5,347,998.03 | 2.1 |
| 10,685,996.06 | 152,223.93 | Onwards | 3.5 |
Antes de responder a esta pregunta, debemos señalar que no existe una respuesta única, ya que las Comunidades Autónomas tienen potestad para establecer sus propios impuestos sobre el patrimonio. Una cosa que es igual en cualquier parte de España es que a mayor patrimonio, mayor es el porcentaje a pagar, ya que se trata de un impuesto progresivo. Si tomamos como ejemplo el tipo nacional, que se aplica en aquellas Comunidades que no tienen impuesto propio, el Impuesto sobre el Patrimonio oscila entre el 0,2% y el 3,5%.
Sí, el Impuesto sobre el Patrimonio en España se paga anualmente y grava el valor neto total de los bienes registrados a 31 de diciembre. Por tanto, es un impuesto que hay que pagar en el periodo previsto cada año siempre que estemos dentro de los baremos establecidos
Aunque existen similitudes entre ambos impuestos, como el hecho de que ambos se pagan anualmente, no son lo mismo. Mientras que el impuesto sobre bienes inmuebles sólo grava los bienes inmuebles, el impuesto sobre el patrimonio grava todos los bienes: Bienes inmuebles, depósitos bancarios, inversiones, todo tipo de bienes y derechos, etc.
La principal diferencia entre estos dos impuestos es que el IRPF grava la renta anual, todo el dinero que se ha ganado en ese año concreto; las rentas de la propiedad inmobiliaria (alquileres), los intereses, los salarios o el pago de dividendos, por ejemplo.
Mientras que el Impuesto sobre el Patrimonio grava la fortuna o riqueza personal; es decir, el patrimonio neto de las personas físicas, el conjunto de bienes y derechos de contenido económico de los que son titulares, menos las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como las deudas y obligaciones personales de las que sea responsable el titular.
Además de en España, también se paga el Impuesto sobre el Patrimonio en otros países como Liechtenstein, Noruega, Suiza y Francia, entre otros.
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